Regalos

Que te canten al oído tu canción favorita, una noche entera de dolor en la barriga; pero no por comer mal o por el alcohol, si no por no parar de reír. Sonrisas por la mañana y de noche, pero con la luz apagada. Sopa calentita cuando estás malita. Hablar con la boca llena para hacer reír a esa persona. Volver a casa de fiesta sonriendo. Cenas con Estrella Galicia y karaoke, estamos rodeados de regalos; sólo tienes que abrir los ojos, pero de verdad.
                      
Alba T. Larralde

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Hotel

Los colores que nunca he visto

Nadie